El Padre en la familia
Cualquier persona consciente de su condición como ser social descubrirá en sí mismo la importancia de un núcleo social como es la familia. En esta sociedad actual nos encontramos con distintas clases de familias: sin hijos, sin madre, sin padre, sin perro… Encontrarse de pronto con tal variedad nos hace cuestionarnos ¿qué familia es la correcta?
La familia, base de esta sociedad, es la responsable de crear seres humanos, de generar ciudadanos responsables que se adecuén a las necesidades de la sociedad. Descubrirse de pronto como un producto de está síntesis de personas, que siendo francos, quizás no son responsables, ni ciudadanos, ni seres humanos, nos hace dudar si este objetivo se ha logrado con nosotros.
El padre, típicamente la figura paterna, se ha caracterizado por ser el proveedor, protector y conservador de esta sociedad. El carácter fuerte, bravo, tosco y a veces hasta hostil se le han exigido a los padres por generaciones. Hasta quizá esta última generación de nuevos padres tienen una idea más revolucionaria del papel del padre: ya no se constituye como el único proveedor, ni como el líder absoluto, protege, sí, pero hombro a hombro con su pareja, en el caso de las familias “tradicionales”.
La ausencia del padre es una realidad milenaria. ¿Quién no creyó ausente a su padre incluso teniéndolo en frente? La continua carga de trabajo y el futbol han hecho la mancuerna perfecta para ausentar al padre. No digo que no existan casos de relaciones exitosas padre-hijos, mujer-marido, sino que es la regla en la sociedad.
Jamás supe cuál era el día del padre, pero al ver muchos anuncios en la televisión, sospecho que está cerca, y me hace reflexionar sobre está figura familiar en la sociedad.
Por hoy sólo me queda felicitar a los padres que intentan cada día ponerse esa camiseta por sus hijos. Y mandarles calabazas a los falsos hombres que sólo la fingen ante los logros de sus hijos…
Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años.
- Mark Twain


